22 Ago BLOGME TENDAL DXIII: Que sea feliz, señora.
No me cuesta nada imaginarla sentada, así ligera de ropa por el calor asfixiante; con los dedos de las manos entrelazados, sin tele, sin radio; en un silencio reventado por el estruendo de sus pensamientos, mientras sus ojos, dirigidos a la ventana detrás de la que está el tendedero, miran un universo personal, intransferible. Y acechan restos de ilusiones, huellas de ansia de felicidad.
Se levanta de la mesa y lava la ropa, a mano, y el paño. Y renueva la ilusión y el ansia de felicidad.
Que sea feliz, señora.
Un beso
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