No me cuesta nada imaginarla sentada, así ligera de ropa por el calor asfixiante; con los dedos de las manos entrelazados, sin tele, sin radio; en un silencio reventado por el estruendo de sus pensamientos, mientras sus ojos, dirigidos a la ventana detrás de...
Son el lumpen del textíl doméstico. Los arrastrados, imprescindibles y marginados.
Y es necesario marginarlos, por salud, por higiene y por comodidad.
¡Cuanto se les debe y lo mal que se les trata!
La tragedia es que no puede ser de otra manera...
Para mí que es de mujer, madura ya, y sola.
Lo cual es, quizás, una bendición, así puede vestir esa ropa de colores suaves, pacíficos, sosegados.
Hay saber de la tormenta para disfrutar de la calma...