30 Abr BLOGME TENDAL CCLXXV: Tendedero de proa
Las cuerdas flojas, colgantes, lasas. Muertas.
Hasta que el palo de la fregona se transmuta en bauprés, espolón que agujerea el mundo y afirma la arboladura del tendedero, convirtiendo las cuerdas en cabos, los paños en foques, las pinzas en gratiles.
En cuanto levante viento, la casa larga cabos y emprende la singladura por la rosa de los vientos hacia la Isla del Preste Xan, a la Atlántida resucitada, a las Hébridas, a la isla de las sirenas que cantan mientras lavan la ropa.
Hai unha illa loubada alá no fondal do mar… Capitán Cunqueiro.
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