A secar. Y puestas a esperar que mejor que esperar tranquilamente sentadas, cada una en su silla, en tranquila y relajada conversación, al sol. Sin prisa.
Cuanta envidia no tiene la ama de estas sus ropas.
Cuanto no le apetecería a ella sumarse con un café,...
... de ropas sombras, cuerdas y aire.
Suerte que las pinzas, sostienen con pulso firme las ropas, sombras cuerdas y aire.
Suerte para nosotros.
Pues que sería de nosotros sin el abrigo de las ropas, las sugerencias de las sombras, el ondear de las cuerdas y el...
La camisa, tan formal ella, en su percha, y discreta, detrás de la ventana o de la cortina.
La sudadera, tan informal ella, sentada del borde, con las manos por dentro no vaya a caerse.
La camisa, desapasionada, reprocha tanta informalidad: No queda bien sentarse en...