O está haciendo la acrobacia cotidiana de estar siempre en la cuerda floja, o mejor me callo, no vaya a ser que, en realidad, esté huyendo, tal vez por amor, tal vez por maltrato hacia la ventana de la vecina
...
Cuanta alegría en un tendedeiro, en las ropa y en las pinzas. De hombre. Alegre y reidor.
No me importaría conocerlo.
Eso sí, si la prenda verde esmeralda no es masculina...