En el fondo de la tarde las ropas juegan al corro
Don Xulián
fue a la misa;
vino un perro
y le comió la camisa.
Marcha perro,
que no es pan,
que es camisa
de Don Xulián.
Orella Pendella...
Las ropas esperan marciales, en formación de dos filas en fondo, a que venga el viento a pasarles revista.
Pasará el viento por ellas con su aire nada marcial, informal y bailador, saludando a cada una, jugando con todas, quitándoles cualquier rigidez.
Así terminarán las ropas...
La ropa de niño alegra cualquier tendedero y alegra la vista de cualquiera que pase y lo mire.
Este tendedero habla también de cómo mudó la vida en la casa: La ropa del pequeño cubre la bicicleta de los padres como la presencia del niño...